ADOLESCENCIA

 

¿QUÉ ES?

La adolescencia es una etapa fundamental en el desarrollo de las personas. En ella, se van a producir cambios físicos, psicológicos, emocionales y sociales que les conduce a los rasgos propios de la adultez. Se trata de una de las etapas de transición más importantes en la vida del ser humano, que se caracteriza por un ritmo acelerado de crecimiento y de cambios, superado únicamente por el que experimentan los lactantes.

La adolescencia no es una etapa individual, idiosincrásica, donde el inicio y los cambios no se producen ni en el mismo ritmo ni al mismo tiempo si lo comparamos con otros chicos y chicas. Si bien, hay un consenso en afirmar que la adolescencia se inicia con la pubertad que generalmente ocurre entre los 10 y los 13 años. En este sentido se observa una diferencia de género, comenzando de manera más temprana las chicas (en torno a los 10-11 años) y los chicos entre los 11 y los 13 años aproximadamente).

Como bien sabemos, es una etapa en la que se suceden cambios que pueden ocasionar conflictos y situaciones problemáticas en todas las esferas del individuo. De esta manera basándonos en nuestra experiencia profesional observamos que se produce una mayor presión académica que no siempre saben gestionar, necesitan adquirir competencias transversales (que les sirvan tanto para el plano académico como personal), se enfrentan a mayores responsabilidades difíciles de resolver, se origina una falta de entendimiento entre padres e hijos, crisis de identidad inherentes al proceso en el que se ven inmersos  y resistencia y rechazo a las normas como forma de poner a prueba los límites que se encuentran.

Es en esta etapa donde cobra más importancia que nunca fortalecer y trabajar en su autoconcepto, habilidades sociales, solución de problemas y una correcta intervención familiar.

ETAPAS

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) podemos distinguir tres etapas dentro de la adolescencia que se corroboran con diferentes estudios realizados sobre el tema. Estas subetapas serían la adolescencia temprana, la adolescencia media y la adolescencia tardía. Anterior a todas ellas tendríamos la preadolescencia la cual juega también un periodo importante y que puede determinar, principalmente en términos psicológicos, el desarrollo de la adolescencia.

  • PREADOLESCENCIA (8-11 AÑOS)

La pre-adolescencia va de los 8 a los 11 años, y consiste en la etapa en la que se produce la transición entre la infancia y la adolescencia. Existe cierta ambigüedad acerca de si esta fase pertenece a la infancia a la adolescencia pero tampoco guarda mayor importancia siempre que entendamos el papel de relevancia que guarda en el desarrollo del niño/a.

A nivel físico, los cambios que se empiezan a producir son visibles y afectan a varias partes del cuerpo. Se produce un crecimiento importante y de manera desigual lo que puede generar cierta torpeza y molestias en algunas articulaciones.

A nivel psicológico empiezan las turbulencias para los padres. El hijo/a preadolescente empieza a generar una distancia con los padres. Es una etapa en la que quieren ser más mayores pero siguen siendo el niño o niña que necesita a los padres de manera explícita. Comienzan a no dejarse guiar, llegando a mostrarse rehaceos a ellos e, incluso, a sentirse avergonzados.

Las opiniones de los padres dejan de tener tanto peso y comienzan a confiar más en sus compañeros, tratando de agradarles lo que puede conllevar ya ciertos problemas si la necesidad de aprobación y la baja autoestima están presentes. Se inicia también unos mayores deseos de intimidad y  tiende a tratar de encajar en los roles de género, para no salirse de los estereotipos relacionados con la apariencia y los comportamientos diferenciados del hombre y de la mujer.

  • ADOLESCENCIA TEMPRANA (11-13 AÑOS)

Se caracteriza porque comienza a experimentar cambios físicos a una gran velocidad pasando de tener una apariencia infantil a una apariencia más de adulto. En esta fase aparecen los caracteres sexuales secundarios.

En esta fase el adolescente experimenta y es consciente de cómo su cuerpo se desarrolla y cambia, provocándole sensaciones extrañas en él y en ella, miedos, dudas, complejos y una gran curiosidad. Esto generará en ellos unos cambios a nivel psicológico y social.

En este sentido, las transformaciones que su grupo de iguales también experimenta les generará un mayor sentimiento de identificación y cohesión grupal, lo que se deriva en que el papel de los padres en cuanto a la orientación y sentimiento de comprensión se va disipando y el peso de sus compañeros y amigos se incrementa.

A nivel madurativo en lo que se refiere a los procesos psicológicos y cognitivo, de manera general, el adolescente sigue pensando en concreto, se muestra egoísta, no ha desarrollado la abstracción del pensamiento, no percibe las implicaciones futuras y se encuentra todavía muy lejos del pensamiento adulto.

  • ADOLESCENCIA MEDIA (14-17 AÑOS)

Es en la adolescencia media cuando se tiende a producir un crecimiento cognitivo donde emergen pensamientos operacionales formales. Es decir, empiezan a entender conceptos abstractos y pueden cuestionar los juicios de los adultos. Se inicia la transformación de un mundo egocéntrico (típico de la preadolescencia y adolescencia temprana) a un mundo más social.

No obstante, se siguen mostrando ciertamente egoístas, fruto de la preocupación por la metamorfosis que está experimentando junto a la capacidad de tener en cuenta sus propios pensamientos.

A nivel físico el adolescente ya ha finalizado casi por completo su maduración sexual. A partir de este momento, los cambios físicos se ralentizan, lo que le permite al adolescente fijar su imagen corporal y desarrollar más fácilmente una imagen de sí mismo. En esta fase adquieren vital importancia los cambios psicológicos y sociales.

A nivel psicológico es la etapa más complicada a nivel de gestión familiar. Es el periodo más turbulento, la guerra total. Los chicos y chicas a estas edades desarrollan la capacidad de percibir las implicaciones futuras pero en situaciones conflictivas tienden a ser incapaces de percibir esas consecuencias a medio y largo plazo, situándose en un plano más cortoplacista.

El narcisismo y la sensación de invulnerabilidad es otra de las consecuencias de los cambios psicológicos del adolescente. Proyecta su imagen hacia el resto del mundo con el objetivo de acaparar atención. La sensación de invulnerabilidad y de fortaleza hacen que el adolescente pueda ser más agresivo en ciertas circunstancias y puede acarrear comportamientos de riesgo, como el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas por lo que el trabajo en habilidades sociales y la prevención es esencial.

Les inquieta más que a los niños menores, la posibilidad de que otras personas descubran sus deficiencias.

Como no están seguros de su identidad interna reaccionan de manera exagerada frente a las opiniones ajenas al tratar de averiguar lo que realmente son. Están ensimismados en ellos, creen que sus emociones son exclusivas, que nadie ha conocido ni conocerá sufrimiento o éxtasis tan profundo.

A nivel social el grupo cobra si cabe una mayor repercusión. La pertenencia a un grupo social y la necesidad de independencia respecto al plano familiar aumenta exponencialmente lo que abre un hueco mayor entre padres e hijos. Se desarrolla y se potencia una imagen de sí mismo que se proyecta hacia los demás. Este apartado, en un mundo tan tecnológico y con tanta necesidad de aparentar apoyado por las numerosas redes sociales, establecer un buen autoconcepto es fundamental para evitar situaciones conflictivas.

A nivel sexual el contacto con el otro sexo se incrementa no solo ocasionad por el deseo sexual creciente sino por ese narcisismo y la necesidad de exploración de los límites que sienten.

  • ADOLESCENCIA TARDÍA (17-19 AÑOS)

Es el periodo final en el que el adolescente busca establecer la identidad personal a través de relaciones íntimas y la búsqueda de una función en la sociedad. Se va abandonando la esfera egocéntrica (aunque no se renuncia a ella del todo) para entender la vida en una forma más social, característica de los adultos.

A nivel físico, alcanzar la altura máxima marcada por el propio crecimiento, y la complexión del cuerpo pasa a ser totalmente adulta.

A nivel psicológico termina de desarrollarse la conciencia social y moral (aunque no debemos esperar que se conduzcan moralmente si aquellos que le sirven como “modelos” no les proporcionan el ejemplo de conducta moral).

Son muy receptivos a la cultura que los rodea y a las conductas de los modelos que observan en casa, en la escuela y en los medios de comunicación. Otra capacidad que adquiere el adolescente es esta etapa es reflexionar sobre el pensamiento. Se vuelven introspectivos y ensimismados. Ponen todo en tela de juicio, rechazan los viejos límites. Esto es favorable ya que excluye actitudes tradicionales y se convierten en pensadores creativos.

Tratamiento del TDAH en la ADOLESCENCIA

Fruto de nuestra especialización abordando no solo el TDAH sino problemáticas y disyuntivas propias de la etapa de la adolescencia, en Educ-at hemos desarrollado un departamento especializado en este periodo.

Este departamento está formado por un conjunto de profesionales  de índole multidisciplinar que tienen de base la formación psicológica: orientadores, psicólogos clínicos y educativos. Todos ellos expertos en el manejo de las dificultades propias de la adolescencia tanto con el propio individuo como con su familia y profesores:

Los servicios que ofrecemos orientados a la elaboración de un plan de trabajo propio de toda intervención personalizada son los siguientes:

  • Mejora del rendimiento académico a través de técnicas de estudio
  • Intervención familiar: mediación de conflictos entre padres e hijos.
  • Herramientas de comunicación e incremento de la empatía hacia el papel de los padres.
  • Adquisición de competencias transversales (planificación, autonomía, responsabilidad, etc.)
  • Aprendizaje y entrenamiento de habilidades sociales (manejo de la presión grupal, asertividad, mantenimiento de amistades, etc.)
  • Adquisición de herramientas a nivel emocional: incremento de la tolerancia a la frustración, gestión emocional, solución de problemas, autocontrol, etc.
  • Correcto manejo de las redes sociales y las tecnologías.
  • Prevención de adicciones y de abuso de sustancias.