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Os lanzamos un tema que puede crear mucho debate. ¿Qué pensáis vosotr@s?

En muchas familias, suele ser algo frecuente el chantaje que hacen los niños a los padres. Es la forma más básica de acceder a conseguir lo que uno se propone, por eso es fácil ver estos comportamientos desde los primeros momentos en los que el niño empieza a formar parte de la vida.

El llanto, en los bebés, cumple la función de avisar y reclamar a sus cuidadores para que directamente le cubran sus necesidades básicas, ya que por sí solo no sería capaz. La “curación” (finalización) del llanto fortalece el vínculo entre el cuidador y el bebé, y refuerza la actitud del adulto, con el propósito conseguido de haber ayudado a su hijo a calmarse (callarse), por lo que esta actitud será repetida posteriormente con la siguiente premisa  “Si hago X dejará de llorar”  en vez de “si hago X,  le habré alimentado, le habré enseñado, le habré calmado…).

En las primeras fases del desarrollo se trata de no dejar al bebé en una situación de vulnerabilidad; sin embargo, cuando van creciendo y al cabo de aproximadamente un año ya se pueden apreciar conductas que posteriormente derivarán en chantaje. El niño sigue sin saber hablar y sólo puede conseguir cosas cuando llora o se queja, por tanto su mecanismo es el mismo, pero su capacidad cognitiva sigue desarrollándose. El niño ya no sólo llora para ser acunado, ahora lo hace también cuando se aburre o se le niega algo. Es una buena oportunidad para darles alternativas y cambiarles su estado emocional, normalmente desviándoles la atención a otras cosas, o simplemente teniendo claro que mientras les acompañemos en su llanto, les estamos enseñando a entender que a veces no se consigue lo que uno desea en el momento, les enseñamos a tolerar la frustración de una manera sana.

Según van creciendo, los padres suelen ceder al chantaje, por las ganancias secundarias que obtienen los adultos (el poco esfuerzo que hay que hacer para que se callen y “nos dejen en paz”). Ante insistencia por parte del niño, cedemos, en vez de mantener firme nuestra postura, lo que derivará en que el único aprendizaje que se llevan los niños es que a través del chantaje consiguen lo que quieren. Resaltamos la importancia de tener unas normas y límites claros, donde no se acceda al chantaje, aunque sí a la negociación si se considera oportuno y de cara a la adolescencia.

Como sabemos que no es tarea fácil, sí os proponemos que en ese momento de chantaje verbal o no verbal, podáis pararos y pensar qué es lo que consigo enseñarle si actúo de una manera u otra. Será entonces cuando estemos transmitiéndoles los valores que cada padre o madre quiera dejar en herencia a su hij@.

 

Laura Martín de la Plaza

Psicóloga de Educ-at

N°colegiada: M-28376

www.educatdah.com

Cartel programación (con iconos)

Bienvenidos a la VI Jornada de sensibilización sobre el TDAH.

Como cada año Educ-at, junto con ANSHDA y el Colegio Nuevo Velázquez se complace en invitaros a la jornada anual de sensibilización totalmente gratuita que llevamos a cabo en Madrid. En esta edición hemos querido titularla:

“Los desafíos del TDAH: Un camino por recorrer”

En el día a día de los chicos y chicas afectados con TDAH, así como de todas las familias, personal docente y demás profesionales, se ponen de manifiesto muchos retos que afrontar y que solucionar. Si la educación y el desarrollo de cualquier niño es una carrera de fondo que supone un camino lleno de dudas y de miedos, educar a un niño con TDAH es el equivalente a realizar varios triatlones seguidos.

Desde por la mañana hasta que se acuestan surgen numerosas situaciones a las que hacer frente y ponen en jaque todo nuestro arsenal de herramientas tanto como padres como profesores.

Tener TDAH, y que tu hijo o alumno lo tenga, pone en tela de juicio la capacidad para saber gestionar el día a día. Pero nada más lejos de la realidad. Si, es más desgastante y sacrificado pero una vez que interiorizamos y aceptamos esa situación, se nos abre un camino precioso por delante. Camino empedrado y con muchas subidas y bajadas, pero increíblemente enriquecedor. Y para afrontar ese recorrido necesitamos contar con unas buenas botas, unos buenos bastones sobre los que apoyarnos, una buena brújula y mapa y un largo etcétera de estrategias y herramientas. Es aquí donde jornadas como las que organizamos entran en juego y tienen un papel relevante.

Siguiendo la dinámica de jornadas anteriores enfocamos las ponencias y las mesas debate desde un punto eminentemente práctico. Es esencial conocer la parte teórica y basada en la evidencia que se esconde detrás de cada orientación y consejo, pero más importante aún es que os vayáis de este día con un listado de herramientas y pautas que podáis poner en juego con la mayor brevedad posible.

Para ello contamos con un sucesión de ponentes con un bagaje y una experiencia profesional en materia de TDAH amplia y contrastada. Utilizando un lenguaje cercano y sencillo para que, ya seáis padres, familiares, profesores, estudiantes, personal sanitario, podáis salir con una idea clara sobre a qué retos nos enfrentamos y cómo superarlos.

Por último, este año hemos querido incorporar un testimonio que, en primera persona, pueda compartir con todos nosotros su enriquecedora experiencia y cómo con tesón, confianza y constancia ha sido solventando los distintos obstáculos que se ha encontrado en su recorrido vital.

Como comentamos la inscripción es GRATUITA y se realiza rellenando el siguiente formulario que facilitamos a continuación:

https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLScAhMSQqEJoxkk-UqjfbpMFdxRrZ8c4o-EW2Qd7YAPLRqnUHw/viewform?usp=pp_url

Pinchando sobre él se os abrirá la página para su cumplimentación.

Esperamos disfruten de esta jornada que hemos elaborado para ustedes con mucha ilusión y dedicación.

Muchas gracias,

Un saludo,

Equipo de Educ-at

www.educatdah.com

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No es de extrañar que Septiembre sea de los meses que más aparezca en las canciones, artículos o libros, pues supone un “volver a empezar” que inspira motivación y desidia a partes iguales. Ganas de retomar hábitos, ya que todos sabemos que traen consigo un equilibrio positivo. Pereza por necesitar nuevamente nuestro 100% en el día a día (cuando todavía tenemos la sensación de haber descargado más que cargado las pilas durante el verano).

Sin embargo, parece que “la vuelta al cole” sólo engloba a la esfera académica, y es que preparar el material, hacer partícipe a los pequeños y entrenarlos en “aquello de madrugar” está genial, pero no debemos olvidar otras claves o consejos que nos ayudarán a adaptarnos al margen de libros y agendas.

En primer lugar, el inicio de las clases conlleva una serie de beneficios “per se” que en ocasiones obviamos. Los chicos vuelven a sentir una estructura u organización diarios que, además, comparten con los amigos o compañeros de clase. A pesar de que por momentos se conviertan en “zombies” o no sepan ni cómo se llaman, estos sentimientos de tabula rasa son pasajeros. Estamos seguros de que la primera semana de trabajo tras las vacaciones tampoco nosotros estamos especialmente inspirados.

Nos vamos a servir de esta metáfora para explicar brevemente algunos consejos o tips que seguir durante las próximas semanas:

  1. Qué bien nos sienta llegar a casa y que se preocupen por nosotros, acompañando ese “qué tal” de un abrazo. No escatimemos en muestras de apoyo y cariño, pues en ocasiones las malas contestaciones y nerviosismo típico de los inicios se reducen en gran parte desde la esfera emocional.
  2. Compartir nuestro tiempo con la familia y amigos nos ayuda a sobrellevar la tensión o preocupaciones aumentando nuestro bienestar. Si el viernes cuando salga de clase me quedo un ratito en las pistas jugando, o invito a casa a ese amigo que tenía tantas ganas de ver, seguro que cuando me toque hacer los deberes mi disposición será un poquito mejor. No olvidemos combinar trabajo y ocio, máxime al principio. La adaptación siempre se facilita dosificando los esfuerzos.
  3. Cada curso (así como cada etapa laboral) plantea unos retos diferentes, ya que pone a prueba diversas competencias; desde planificarme u organizarme, hasta empezar a prepararme los exámenes con mayor autonomía. Acordémonos, mi motivación sube si me siento capaz, por lo que recomendamos empezar por retos plausibles y de dificultad media-baja al inicio (revisar mi agenda y terminar las tareas pendientes antes de hacerme esquemas de la teoría que demos).

De todos los sentimientos, pensamientos y preocupaciones que conlleva la vuelta al cole, metamos en el embudo los positivos; nuestro bienestar depende de diversas esferas y la académica siempre debe estar complementada por la familiar, social y emocional. Recuperar el hábito de estudio, adaptarnos a las rutinas y cambiar el chip del verano depende de todos, carguemos las pilas que faltan juntos.

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Todo inicio es un reto. Todo un reto una oportunidad de crecimiento y mejora. Toda oportunidad hay que afrontarla con optimismo y confianza.

¡Feliz vuelta al «cole»!

 

Ana Aso Jiménez

Psicóloga de Educ-at

www.educatdah.com

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Seguro que alguna vez has escuchado de cerca la frase: “esfuérzate más”, o dicha de otra manera:“necesita más esfuerzo”; y seguro que las primeras veces han sido en las etapas de primaria y secundaria, aquellas que cursan con el desarrollo bio-psico-social del niño, y por tanto pueden dejar huella de cara a la etapa adulta si no se cuenta con una autoestima fortalecida.

La mayoría de los casos con los que trabajamos en Educ-at cursan con TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) o presentan sintomatología sin llegar al diagnóstico, pero casi todos ellos se asemejan en manifestar dificultades atencionales las cuales les penalizan en el sistema escolar actual. Un sistema escolar imperante con un formato de clases teóricas, donde el alumno es el oyente, no debe levantarse de su asiento, y se tiene que automotivar para tener una escucha activa durante horas.

Estos menores con TDAH al llegar a su casa, y debido al pobre aprovechamiento de las clases, tienen que reponerse a pesar de la jornada “laboral” y entender la teoría que no han entendido en clase, hacer ejercicios, incluso estudiar para el examen del día siguiente. Esas dificultades atencionales, las distracciones (internas y externas) que presentan y lo que les cuesta inhibirlas y reconducirlas, junto con el cansancio acumulado por el esfuerzo mantenido que deben de hacer, les conllevan cierta pérdida de tiempo hábil. Si sumamos las 8 horas de colegio, más las 4 horas de la tarde que utilizan para la tarea de casa, contamos con 12 horas de trabajo, que aprovechadas o no, tienen que estar dedicadas a lo escolar.

Por tanto, aquellas personas que les digan que tienen que esforzarse más, estarán siendo generalmente injustos con ellos, por no entender sus dificultades y por no valorar lo que ya están haciendo.

Con el fin de crear conciencia y que cada vez quede menos para que esto deje de ocurrir, os dejamos este decálogo con diez pautas para valorar su esfuerzo y animarles a seguir en los momentos de bloqueo:

1. Empatiza y refuerza positivamente lo que ya sí están haciendo: es importante entender que ellos tienen la sensación de que están haciendo todo lo que pueden, ocurriendo que a veces no se les reconoce esa labor y sólo se les exige más.

2. Muéstrales la realidad objetiva: en muchas ocasiones, ante la incongruencia de la exigencia externa y la sensación interna de saturación, los menores piensan que no merece la pena seguir estudiando. Tienen la sensación de indefensión, de que hagan lo que hagan no va a servir. Haced un listado de cosas objetivas que se están haciendo hasta ahora y que hay que mantener hasta el final para conseguir el objetivo.

3. Recurre a experiencias de éxito: debido a la carga emocional, les resulta difícil recordar episodios anteriores en los que lograron sus metas. Aprovecha para recordárselos y desmontar sus teorías negativas del momento.

4. Dale tiempo para expresar su frustración: necesitan gestionar esa emoción que les está frenando.

5. Stop, ¡para!: muchas veces, ante el bloqueo, lo mejor es parar, tomar aire, salir a la calle para organizar la mente y volver a la tarea. No es perder tiempo, es aprovechar lo que queda con las pilas cargadas.

6. Pídele que, junto a ti, también reflexione en voz alta y busque soluciones a esta situación. Sus alternativas son igual de válidas e importantes.

7. La importancia de la palabra: el hecho de cómo nos hablamos, guía nuestra emoción y nuestro comportamiento. Por tanto, haced conscientes todas las ideas distorsionadas que pueden salir de esta situación: “no voy a ser capaz”, “nunca es suficiente”, “es imposible”. Tienden a catastrofizar o polarizar la realidad. Por cada pensamiento dañino, dos positivos.

8. Fomenta el desarrollo de otras áreas vitales: los menores son mucho más que el área académica. Necesitan desconectar del colegio, y hacer deporte o actividades de ocio en familia y con amigos son una buena opción.

9. Informa a los profesores: muchas veces los centros educativos no son conscientes de cómo afectan el día a día y sus comentarios a los alumnos. Ellos también pueden y deben ayudar a su alumno de manera individualizada.

10. Agradece. Si has conseguido aplicar alguna de las pautas aquí presentes, significa que has podido entablar una conversación profunda con ese niño o alumno que tenía un problema. Dale las gracias por haber compartido eso contigo, fomentarás un buen vínculo y mayor confianza para futuras ocasiones.

Todos los que formamos parte de las áreas de influencia de nuestros menores podemos ayudarles en mayor o menor medida, por tanto padres, familiares, profesionales de la salud, educación y deporte, amigos, etc… sigamos ayudando a crecer.

Laura Martín

Psicóloga de Educ-at

www.educatdah.com

 

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Suspendu – Moment of doubt / Max Sat

Despistes, problemas de memoria, falta de concentración, sensación de intranquilidad interna, respuestas precipitadas…estos son algunos síntomas que acompañan al TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad). Sin embargo, en la vida adulta observamos que en muchas ocasiones pasa desapercibido este nombre y se etiqueta con otros que comparten algunos síntomas.

 

Muchas personas que tienen este problema aun no lo saben. En torno a un 4-5% de personas adultas están afectadas en la población general, pero la mayoría de ellas no tienen el diagnóstico correcto y por ende seguramente tampoco el tratamiento más adecuado. En España sólo hay un 3% de adultos con un diagnóstico de TDAH, ya que muchos de ellos son tratados por problemas asociados. Estos problemas van desde cuadros depresivos (10-30% de los casos), abuso de sustancias (25-50%), síntomas ansiosos (20-25%) o trastornos de personalidad en menor medida (12-28%).

Si echamos la vista atrás, es cierto que el TDAH tradicionalmente se ha considerado un problema infanto-juvenil y se pensaba que se superaba al llegar a la adolescencia o la vida adulta, por lo tanto no se consideraba atender a los adultos por esta problemática. Sin embargo, las investigaciones más actuales han demostrado que el trastorno se mantiene en mayor o menor medida a lo largo de la vida, afectando de manera diferente a la vida de las personas en función de su sintomatología predominante.

PERO ENTONCES… ¿QUÉ MOTIVA A ESTAS PERSONAS A SOLICITAR AYUDA?

Como hemos comentado, muchas veces las personas afectadas solicitan ayuda por presentar síntomas asociados al TDAH que les generan malestar en sus vidas, pero sin duda observamos que en gran medida es el diagnóstico de sus hijos lo que les suscita dudas sobre su propio diagnóstico y les anima a ponerse en manos de un profesional. Cabe señalar que, según los criterios diagnósticos más actuales, la alteración ha tenido que estar presente desde la infancia (antes de los 12 años) y causar un malestar importante en las principales áreas vitales, por ejemplo, a nivel social, familiar, laboral o académicamente.

Es lógico pensar que las áreas afectadas en los adultos son diferentes a las de niños y adolescentes, estando más relacionadas con su estilo de vida actual. Pueden presentar problemas en el trabajo, al tener frecuentes descuidos, desorganización, dificultades de concentración…esto conduce a que tengan menor estabilidad en el empleo. Por otro lado, son también comunes los problemas interpersonales, debidos a la falta de habilidades sociales. Un rasgo importante que les lleva a tener numerosos problemas y muchas veces es el motivo de consulta a los profesionales es la impulsividad que presentan. Esta impulsividad la observamos por ejemplo en el consumo de sustancias, la necesidad de experimentar placer inmediato y la búsqueda de sensaciones es lo que lleva a estas personas a consumir. La conducción temeraria es otro comportamiento habitual, así como los cambios de humor bruscos y los enfados ante el mínimo cambio en el entorno. Todos estos problemas no resultan inocuos para la autoestima de las personas, viéndose ésta seriamente afectada.

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Otra área que resulta bastante alterada en estas personas es la vida en pareja. Según los estudios, las personas con TDAH presentan más relaciones extramaritales y alto grado de estrés parental, por todo ello el número de divorcios y separaciones aumenta considerablemente.

¿EL ADULTO CON TDAH PUEDE TENER UNA VIDA NORMAL?

Por supuesto. La mayor parte de las personas conviven con el problema con total normalidad, teniendo en cuenta sus dificultades y tomando las medidas oportunas para contrarrestarlas. En general, son personas que necesitan más tiempo para concentrarse, se despistan con facilidad, presentan problemas sociales, nerviosismo interior e impulsividad.

Pero muchas veces todo esto genera problemas en la vida diaria y manejar estos síntomas no resulta nada fácil. Por todo ello, resulta fundamental el apoyo profesional para adaptarse a estas dificultades, conocerse mejor y poder sacarse el mejor partido.

«Nunca es tarde. Así el cansancio apremie o la batalla parezca perdida, siempre hay una posibilidad de recomenzar. No te rindas. No claudiques. Pues mientras haya vida, hay espacio para el cambio.»

Sara Olano

Psicóloga de Educ-at

www.educatdah.com