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Nos acercamos al final de curso y con ella aparecen una serie de cuestiones que generan grandes niveles de preocupación y tensión a los padres de niños con TDAH: ¿debe repetir?,¿es beneficioso para él o le acarreará mayores problemas en su autoestima y motivación?, ¿promocionarle aunque no esté preparado del todo le puede conllevar una mayor frustración el próximo año?

Este es un tema controvertido. Lo primero que queremos comentar es que no existe una recomendación general para todos los casos de niños con TDAH y lo oportuno es valorar cada situación de manera personal atendiendo a múltiples variables (dificultades que presenta, puntos fuertes, curso académico y edad, nivel madurativo, nivel de conciencia sobre repetir, variables sociales y familiares entre otras). La otra cuestión nos la encontramos en el escaso poder de decisión que tienen los padres (incluso los profesionales externos al colegio) sobre este tema tan delicado. La decisión depende únicamente del profesorado, aunque éste pueda (y deba) tener en cuenta la opinión de los padres y de los especialistas.

¿EN QUÉ CRITERIOS SE BASAN PARA DETERMINAR LA REPETICIÓN DE UN ALUMNO?

Dependiendo del curso académico o ciclo formativo en el que se encuentren la ley recoge unos criterios u otros. El primer gran inconveniente que nos encontramos es que son criterios rígidos, que no admiten excepciones en el caso en que los padres, el orientador o el psicólogo que trabaja con el niño vean más conveniente que no repita ese curso. Otra contrariedad es que no se incluyen en los principios de promoción casos como los niños con TDAH en los que la inmadurez que conlleva el trastorno o las dificultades propias del trastorno interfieren en su rendimiento sin que ello signifique una falta de capacidad. Es decir, el TDAH lleva inherente a él un ritmo de aprendizaje más lento (más visible en los cursos de primaria), puesto que las conexiones neuronales que se van creando en el desarrollo normal del niño, y que facilitan el aprendizaje de nuevos contenidos así como la adquisición de determinadas competencias, lleva un proceso más gradual y paulatino en estos casos.

Vamos a exponer a continuación los criterios generales en los que se basan para la toma de esta decisión. Están extraidos del libro de Isabel Orjales «TDAH: Cómo elegir colegio, afrontar los deberes o prevenir el fracaso escolar»:

EDUCACIÓN PRIMARIA:

  • Las evaluaciones son continuas y se tienen en cuenta el progreso del niño en el conjunto de las áreas.
  • Se accede a curso siguiente siempre y cuando se considere que han alcanzado las competencias básicas de dicho curso y el adecuado grado de madurez. Este es el principal punto en el que, desde nuestra experiencia, se basan muchos profesores para hacer repetir en el primer ciclo de Primaria y que bajo nuestro punto de vista suele ser totalmente erróneo.
  • Si no ha alcanzado algún objetivo en alguna determinada área pero esto no le impide aprovechar el siguiente curso, puede promocionar al siguiente nivel siempre que reciba los apoyos necesarios para recuperar dichos objetivos.
  • Sólo se puede repetir en Primaria una vez en todo este periodo.

En este ciclo educativo es donde más surgen las dudas sobre la idoneidad de hacer repetir a un niño con TDAH. Como hemos comentado, la inmadurez propia del trastorno conlleva que muchos conceptos básicos no los adquieran con la misma soltura que el resto de sus compañeros lo que les penaliza a la hora de rendir en las tareas. Por ejemplo, en 1º de Primaria es donde les enseñan conceptos matemáticos como sumar, restar, decenas, etc. Los niños con TDAH en esta época tienen en su mayoría una edad biológica de 6 años  (si no han nacido en los últimos meses del año) pero una madurez cognitiva de unos 4 años. Esto quiere decir que su cerebro no está lo suficientemente maduro como para comprender e interiorizar estos conceptos con la misma facilidad que los niños que no tienen TDAH. Esto no les impide poder aprender a realizar sumas (es un proceso con unos pasos definidos) pero si es posible que no comprendan qué es eso de sumar o restar,lo que les va a perjudicar en ocasiones futuras y a la hora de realizar problemas matemáticos.

Además si nos referimos también a la propia impulsividad, despistes, exceso de energía, respuestas emocionales desproporcionadas e infantiles propias del TDAH o a los trastornos comorbidos que pueden aparecer asociados (como trastornos lecto-escritores, dificultades de aprendizaje, etc.) provoca que las capacidades reales del niño se encuentran más enmascaradas.

EDUCACIÓN SECUNDARIA:

  • Los alumnos podrán repetir cada curso una sola vez y dos veces como máximo dentro de la etapa.
  • La decisión de repetir será tomada por el conjunto de profesores del alumno, atendiendo a la consecución de los objetivos.
  • Se repetirá cuando se tenga una evaluación negativa en 3 o más materias.
  • Quienes promocionen sin haber superado todas las materias deberán seguir un programa de refuerzo debiendo superar las evaluaciones correspondientes a dichos programas.

En esta etapa existen artículos dentro de la ley que se refieren a las medidas que pueden tomar los centros educativos como por ejemplo que «los centros educativos tendrán la autonomía para contemplar las adaptaciones del currículo, la integración de materias en ámbitos, los agrupamientos flexibles, los desdoblamientos de grupos, los programas de refuerzo y programas de tratamiento personalizado para el alumnado con necesidad específica de apoyo educativo (donde ahora se incluye al TDAH)».

BACHILLERATO:

  • Los alumnos tendrán que repetir curso si tienen 3 o más asignaturas pendientes.
  • En algunas comunidades los alumnos repetidores pueden cursos las asignaturas suspensas al año siguiente sin tener que repetir las aprobadas.

Por ello, en prácticamente la totalidad de los casos (pero generalmente más en Primaria) la decisión de repetir se convierte en una apuesta personal: le hago repetir porque considero que es lo mejor para él poniendo en riesgo la autoestima del niño o le promociono arriesgándome a que el próximo curso no le vaya del todo bien y genere mayor frustración en él. Puede ocurrir también que se le haga repetir y al año siguiente él se vea con una mayor competencia, con una mejor comprensión del temario y con un nuevo grupo de amigos más acorde a su madurez o que no repita le sirva de acicate, se incida en sus áreas de refuerzo y continúe con sus compañeros al mismo ritmo. Todas las posibilidades existen y no se dispone de un instrumento que nos asegure cuál es la mejor decisión.

EN RASGOS GENERALES, ¿DEBE REPETIR EL NIÑO/A CON TDAH?

Desde Educ-at consideramos que por regla general no es aconsejable la opción de repetir. Muchas veces se utiliza esta medida como corrección y escarmiento ante lo que se interpreta como pasividad o dejadez por parte del niño. Debemos tener en cuenta toda la problemática asociada al alumno, tanto en los cursos de Primaria como en Secundaria donde su actitud de desgana puede ser evidente y estar ocasionada por una falta de motivación debido a unos sentimientos de incapacidad y de incompetencia. ¿Es por lo tanto la mejor elección hacerle repetir? Esto no quiere decir que en ocasiones no quede otra solución o que haya que promocionarle a toda costa, simplemente hay que plantearse una serie de cuestiones acerca de qué es lo mejor para ese caso y cómo podemos ayudarle de cara al próximo curso se tome una determinación u otra. Nos encontramos en muchas situación una falta de empatía alarmante.

El hecho de repetir curso daña irremediablemente al niño. Le hace sentir que en este curso ha fracasado. Repetir sin brindarle un refuerzo o una ayuda (tanto internamente desde el colegio como externamente si fuese posible) para que no se de más esa situación, no presenta ninguna utilidad, ya que tan sólo repetiremos un nuevo año con las mismas cosas que no funcionaron el año anterior. Debemos saber manejar desde el profesorado, la familia y el resto de profesionales este tipo de acontecimientos, pues si no se hace, el daño psicosocial y académico puede ser grande, provocando el rechazo social o aumentando también la pérdida de interés por los estudios. Hay estudios que muestran que las notas son más bajas cuando repiten curso. Si pretendemos que repitiendo el alumno con TDAH esté más atento y más quieto, en la mayoría de los casos no lo conseguiremos. Lograremos todo lo contrario porque podemos encontrarle más aburrido, con la autoestima más baja y menos motivado.

En conclusión, la decision de repetir o no repetir debe ser personalizada para cada caso y en ella deben intervenir los profesores, los padres y los profesionales no docentes que lleven el tratamiento del niño. Debe ser una decisión muy meditada. Repetir no garantiza el éxito al próximo año, no garantiza una mejora. Tampoco lo garantiza permitirle promocionar pero de esta manera y poniendo un programa de apoyo tanto en el colegio como externo (psicólogo, psicopedagogo) podremos ir trabajando e inciendo en las áreas de mejora.

En nuestro vida nos vamos encontrando multitud de problemas, generándonos unos mayores nivel de ansiedad que otros. Como es lógico, esta situación tiende a conllevar altas cotas de preocupación en los padres pues se teme un impacto emocional y motivacional negativo en el niño o adolescente. Desgraciadamente no existe la solución perfecta, es decir, aquella que no provoque ningún coste y sean todo beneficios. La solución «perfecta» es aquella que maximiza los beneficios y minimiza los costes. Por tal razón debe ser una decisión personalizada a cada caso, basada en la reflexión en equipo, con la mayor información del mayor número de personas que intervienen en el desarrollo del niño o adolescente.

Por último os queremos acercar un vídeo de una ponencia de Ana Solanas titulada «Adolescente con TDAH ¿expulsar? ¿repetir curso?». Muy interesante y relacionada con este tema.

https://www.youtube.com/watch?v=qDgkT0qJqKE

Equipo de Educ-at

www.educatdah.com

La Mañana TVE

En la tarde de ayer contactaron desde Televisión Española con Ángel Terrón, director y psicólogo de Educ-at para participar hoy en el programa «La Mañana de la 1». Se quería tratar el caso de Adrián, un niño con TDAH que en el 2010, cuando apenas tenía 9 años, sufrió en su colegio de Moraleja (Cáceres) maltrato físico y psicológico por parte de su profesor de Inglés. Para ello confeccionaron una mesa de debate con Sonia, la madre de Adrián, y diferentes profesionales entre ellos nuestro compañero Ángel Terrón, como psicólogo experto en TDAH. Hoy en día aún se mantienen secuelas de esta fatídica experiencia, mientras que el profesor denunciado sigue trabajando en otro centro académico de la provincia.

Lo primero de todo, os queremos acercar, por si acaso no estais al tanto de lo ocurrido, el link con la noticia aparecida en el periódico El Mundo el pasado 27 de abril.

ADRIÁN Y UNA CLASE COMO ABU GHRAIB:

http://www.elmundo.es/espana/2015/04/27/553ceed6ca47414c0d8b458a.html

Debido a esta publicación, La Mañana de la 1 decide dedicar un espacio en su programación para tratar el tema. El formato es una mesa debate donde Sonia, la madre de Adrián, relata los acontecimientos desde el inicio hasta ahora y se cuenta con diversos profesionales para conocer diferentes aspectos relacionados. El objetivo era dar a conocer el caso de Adrián e intentar así que este tipo de acontecimientos no ocurran más.

Para Educ-at es un placer que nos inviten a participar en mesas de debates en las que se traten temas relacionados con el TDAH y poder aportar nuestra perspectiva. Buscábamos principalmente ofrecer un apoyo necesario a la familia por todo lo que están viviendo (sufriendo no solo el maltrato sino la lentitud de la justicia) y, paralelamente, dar énfasis a la importancia de la formación y sensibilización del profesorado.

Cada vez nos encontramos con más profesores interesados en este trastorno, con un mayor conocimiento y con una actitud colaboradora preocupados por ayudar e impulsar el desarrollo de sus alumnos. Pero todavía quedan mucho personal docente al que sensibilizar.

Todas las personas que tenemos una relación directa con el TDAH sabemos que estos chicos tienden a presentar dificultades a la hora de mantener la atención, se despistan frecuentemente, no elaboran las respuestas, son impulsivos, les cuesta respetar los turnos de palabra, se mueven de la silla, etc. Si tenemos conocimientos del trastorno sabremos que son conductas inherentes al TDAH y no se realizan con el objetivo de romper el ritmo de la clase o molestar al profesor. Debemos ayudarles y guiarles para mejorar en estas dificultades y no tomarlo como un ataque hacia nosotros mismos. Si esto último ocurre, responderemos atacando hacia la fuente «conflictiva», le acusaremos, etiquetaremos y/o juzgaremos injustamente.

Desgraciadamente esto lo vemos más a menudo de lo que desearíamos. Niños/as etiquetados fruto de la ignorancia. Niños/as cuya autoestima se va deteriorando porque sus profesores no han sabido comprenderles ni reforzar sus logros. El TDAH no impide ni frena un desarrollo normal. Una vida a remolque si que puede hacerlo.

Esto no quiere decir que debamos justificar todas sus conductas, nada más lejos. Ni justificar ni criminalizar. Comprenderles y enseñarles. Y en este proceso juegan un papel fundamental los profesores, figuras de autoridad y referencia en los centros educativos.

Es una lástima que por culpa del tiempo (gran enemigo en la televisión), no se haya podido cumplir el guión que estaba previsto. Se hubieran tratados temas importantes como qué es el TDAH y a quién afecta, qué dificultades presentan, qué atención especial del profesorado necesitan o si éstos estan preparados para ello.

De todas formas el espacio que se ha ofrecido hoy ha sido una gran oportunidad para poder hablar de TDAH, para poner un altavoz a la situación de Adrián y su familia, para que no ocurran estas situaciones ni pasen desapercibido y también para conocer un poco más sobre el papel importante que juegan la autoestima y la motivación. Para nosotros es un orgullo que se nos contacte como referencias en el trastorno, poder colaborar y aportar nuestro granito de arena.

Desde estas líneas queremos agradecérselo al programa y esperamos que cada vez más, se creen pequeños espacios como éstos en los medios de comunicación donde poder tratar temas tan olvidados y tan importantes como es el TDAH. De esta manera estaremos abriendo ventanas al conocimiento.

El beneficio será común. Impulsaremos el desarrollo de estos chicos/as. Fomentaremos una sociedad sensibilizada.

Para concluir, os facillitamos el link con la parte del programa de La Mañana en la que se trata el tema.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-manana/imputado-profesor-ingles-ato-alumno-silla/3108580/

Muchas gracias.

Alberto Jiménez

Socio y psicólogo de Educ-at

www.educatdah.com

Descubrir

Una de las grandes consultas que nos plantean muchos padres ante la sospecha de que su hijo pueda tener TDAH es a qué especialista deben llevarlo, quién se encarga de dar el diagnóstico o si deben priorizar un especialista ante otro. Estas y muchas otras preguntas intentaremos resolver en esta nueva entrada, pero la primera recomendación que debemos tener clara es que los profesionales que se encarguen de ello sean especialistas en el trastorno.

Al igual que en el tratamiento, el diagnóstico del Trastorno de Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH) debe ser multidisciplinar, esto quiere decir que los especialistas que valoren a vuestro hijo/a deben incluir las 3 áreas principales donde más afecta este trastorno: médicapsicológica y psicoeducativa. Por la misma razón que se recomienda que durante el tratamiento intervengan diferentes especialistas en estos tres ámbitos, durante la evaluación se antoja necesario que sean profesionales médicos (neuropedriatas, psiquiatra infantil, neurólogo etc.) y psicólogos (neuropsicólogos o psicólogos clínicos con experiencia en el área psicoeducativa) los que participen en el proceso.

Por lo tanto, si acudís a vuestro pediatra, neurólogo o psiquiatra infantil es recomendable que éste os derive a un psicólogo especializado para que termine de valorarlo. Este procedimiento también puede ser inverso, es decir, acudir primeramente a un psicólogo que os realice una completa evaluación para, posteriormente, ir a la consulta de un médico especialista.

La primera característica que debemos tener claro ante el diagnóstico del TDAH es que, a día de hoy, nos encontramos ante un diagnóstico comportamental¿Esto que quiere decir? ¿Pero no se conocen ya una serie de diferencias entre el cerebro de un niño con este trastorno y el de otro niño que no lo padece?

Fruto de las numerosas investigaciones que se llevan realizando desde hace unos años hasta hoy, vamos conociendo cada vez más cómo se comporta el cerebro de un niño con TDAH y las diferencias que se encuentran con respecto a otro niño sin él. Descubrimos que este trastorno conlleva una maduración más lenta de ciertas áreas del cerebro, que utilizan en algunos casos vías de procesamiento de la información diferentes o que presentan bajos niveles de hierro en el cerebro entre otras diferencias. Pero actualmente no existe nada en el cerebro de las personas con TDAH que pueda detectar un médico y que sea una señal inequívoca de que esa persona tiene el trastorno. Encontrar y establecer un biomarcador válido para el TDAH sería vital para esclarecer y conseguir diagnósticos precoces y objetivos. Esta es una de las principales vías de estudio sobre las que están trabajando varios grupos de investigación, pero del que desgraciadamente no disponemos resultados concluyentes todavía.

En estos tiempos se han ido creando herramientas para mejorar los diagnósticos, como por ejemplo los test genéticos o pruebas como Aula Nesplora que utiliza la realidad virtual para simular el contexto natural de una clase y medir la sintomatología característica del trastorno. Con respecto a los test genéticos comentar que no diagnostican, sino que lo que ofrecen es una recopilación de información (conociendo los genes implicados en distintos aspectos del trastorno) sobre la predisposición a desarrollar TDAH, las posibles comorbilidades que pueden aparecer (problemas de conducta o abuso de sustancias principalmente) y la respuesta ante el tratamiento farmacológico.

Por lo tanto, el diagnóstico debe efectuarse recogiendo información del comportamiento del niño/a. Se realiza a partir de una entrevista clínica con los padres y agrupando la información que nos facilitan éstos junto con los profesores a través de cuestionarios de conducta. A su vez, se elabora un informe con las pruebas neuropsicológicas que se pasan al niño y con la información recogida por el profesional a través de la observación directa durante dicho proceso con el menor. (Si se quiere obtener más información sobre la evaluación neuropsicológica les remitimos a nuestra entrada del blog «La importancia de la evaluación neuropsicológica en el TDAH» https://educatdah.wordpress.com/2015/02/23/la-importancia-de-la-evaluacion-neuropsicologica-en-el-tdah/)

¿POR QUÉ SE RECOGE INFORMACIÓN DE LOS PROFESORES?

La información que se recoge a través de los padres resulta incompleta. Una de las principales características del TDAH (y que en muchas ocasiones emborrona la imagen de personas que desconocen el trastorno) es, que quienes lo padecen, presentan sintomatología que tienen todos los niños (inatención, exceso de actividad – hiperactividad – e impulsividad), pero en un grado de intensidad y frecuencia mayor y con una afectación en su vida superior, que les dificulta la adaptación social, familiar, emocional y/o escolar.

Los profesores gracias al ratio de niños con los que trabajan disponen de un contexto y una situación ideal para observar si un niño tiene una sintomatología más marcada o por encima de lo habitual con respecto a su edad.  De la misma manera tienen la posibilidad de observar al niño realizando tareas que le exigen autocontrol, atención sostenida y un esfuerzo mental continuado. En relación con los padres, que generalmente disponen sólo de información a través de la comparación con hermanos, sobrinos o familiares, los profesores su situación laboral les habilita para recoger una mayor y útil información con el resto de sus iguales. Por su papel relevante en la evaluación (así como en la intervención en el aula con este tipo de alumnos) es fundamental formales en el trastorno y enseñarles herramientas para que puedan ofrecer su ayuda con la mejor eficacia posible.

EL PORQUÉ DE LA VALORACIÓN DE UN PSICÓLOGO.

Como venimos contando el TDAH tiene un origen neurobiológico y no emocional, aunque si presentan dificultades para el manejo de las emociones lo que puede agravar y acentuar la sintomatología típica. Sin embargo, existen muchas situaciones que afectan, interfieren o provocan un cambio en la vida del menor que puede provocar sintomatología similar a la del TDAH sin que ello signifique que se padece el trastorno. Así nos encontramos que un proceso de separación de sus padres, experiencias reiteradas negativas en el colegio (con profesores o compañeros), una enfermedad grave, el nacimiento de un nuevo hermano u otros trastornos orgánicos (como el trastorno del X frágil o problemas con la tiroides), pueden conllevar respuestas impulsivas, hiperactividad, labilidad emocional e inatención.

El diagnóstico debe ser lo suficientemente profesional como para abordar un diagnóstico diferencial y valorar si el niño manifiesta estos síntomas porque tiene un TDAH o si se debe a algún tipo de acontecimiento personal que conlleva una nueva adaptación, un trastorno en el estado del ánimo, un trastorno orgánico, un leve retraso intelectual, etc.

Por ello es fundamental que el profesional que evalúe a vuestro hijo se tome su tiempo para realizar un estudio a fondo y poder establecer un diagnóstico correcto. En el caso en que no sea así, una segunda opinión siempre puede resultar positiva.

¿ES POSIBLE DIAGNOSTICAR A LOS 3-4 AÑOS?

Para terminar no queríamos dejar de comentar un aspecto que genera también muchas dudas a los padres y es el rango de edad en el que se puede diagnosticar a nuestro hijo/a con TDAH.

La edad más común del diagnóstico es con 6-7 años, ya que en este rango la fiabilidad aumenta. Esto es debido a que el problema se hace más patente en los primeros cursos de Primaria donde se le exige mantener la atención durante un tiempo más prolongado, las tareas son más monótonas y el nivel de contenidos académicos es más riguroso y estructurado.

Esto no quiere decir que en algunos casos no sea muy evidente desde los 3 o los 4 años, principalmente si presenta características hiperactivas/impulsivas, pero siempre es recomendable esperar unos años para establecer un diagnóstico. Pero en este punto entra en juego el diagnóstico precoz, fundamental para tomar medidas beneficiosas para el menor lo antes posible, por lo que si se tiene alguna sospecha de poder padecer TDAH a tan temprana edad, consultarlo con un profesional, tomar una serie de medidas en casa e irle enseñando una serie de estrategias adaptadas a su edad nunca va a hacerle daño.

En conclusión, lo ideal es que se desarrollaran y crearan pruebas objetivas, herramientas que nos permitieran a través de procedimientos médicos (como por ejemplo los TAC, resonancias magneticas, etc.) medir de una forma más objetiva la posibilidad de padecer el trastorno. Diagnosticar TDAH es muy difícil debido a su amplia variedad de síntomas conductuales y lo que estamos realizando a día de hoy es diagnosticar a través de evaluar estas conductas externas que son causa de las alteraciones internas que conlleva el trastorno. De esta manera entran en juego los juicios personales y la subjetividad de los profesionales medicos, psicólogos, profesores y los propios padres. Afortunadamente los conocimientos que se van sabiendo del trastorno y la sensibilización cada vez mayor de los profesionales hacen que la subjetividad entre menos en juego y nos encontremos en la mayoría de los casos diagnósticos acertados con estudios en profundidad.

Equipo de Educ-at

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frustración

El curso ya está acabando y, desde septiembre, estamos publicando diferentes noticias y escritos muchos de ellos fruto de nuestro día a día trabajando con niños y adolescentes, en su inmensa mayoría afectados por TDAH.

Y es que, cuando decidimos trabajar sobre este trastorno, no nos podíamos imaginar como estos chicos (en ocasiones excluidos en sus colegios por no ser considerados “brillantes”) podían esconder tantas cualidades y capacidades que cuando se trabajan bien salen a la luz en su mejor versión (siempre decimos que estamos creando una pequeña “fábrica” de futuros psicólogos, ya que muchos de ellos nos plantean el deseo de poder intentar contribuir a que otros compañeros no lo pasen tan mal en el futuro).

No obstante, no nos podemos olvidar de que este camino que llevamos en la actualidad con más de cincuenta familias no es un camino fácil. Y es que, la mayoría de estos maravillosos chicos tienen un punto en común: su baja autoestima fruto de una etapa a remolque.

Por ello, siempre los primeros esfuerzos se deben centrar en el trabajo de dicha autoestima. Es decir, tenemos que hacerles ver como son personas llenas de posibilidades que deben intentar poner sus esfuerzos en olvidar un pasado a veces tormentoso (fácil decir esto…) y centrarse en un futuro prometedor.

Una vez que el camino prosigue y ellos se van empezando a ver capaces entramos en un punto conflictivo: la confrontación y el enfrentamiento con la realidad. Este punto (el menos bonito de nuestro trabajo) es extremadamente importante y casi siempre necesario por algunos de estos motivos:

  • La fina línea entre el no puedo y no quiero (al principio no se ven capaces pero el dejar de esforzarse también trae consecuencias positivas a corto plazo)
  • Sentimientos de indefensión aprendida
  • Rebeldía propia de la infancia o la adolescencia

Es aquí donde (teniendo muy claro que deberemos esperar el momento oportuno para reforzar el mínimo esfuerzo y también sabiendo que la excesiva presión no es efectiva) debemos ponernos serios y saber que siempre pensando en el desarrollo de estos chicos, no solo vale la palmadita en la espalda.

Este paso necesario es extremadamente difícil de aplicar en las familias (siendo esto muy razonable). Y es que, tendemos a pensar que cuanto más fácil le pongamos la vida a nuestros hijos, parejas y demás seres queridos más felices les hacemos. Por ello, en muchas ocasiones nos convertimos en defensores aférrimos de comportamientos que a la larga no traen consecuencias positivas.

La realidad no es esto, ya que la experiencia nos dice que todo el mundo necesitamos personas que nos pongan los pies en la tierra, nos exijan aquello que podemos dar y nos ayuden a desarrollar una capacidad que nos permita antes de buscar excusas externas poder empezar mirándonos a nosotros mismos.

Esto no suele ser aceptado ya que, ¿A qué adulto nos gusta inicialmente que nos contradigan, nos hagan ver nuestros fallos o nos empujen a seguir luchando cuando creemos que las fuerzas han llegado a su límite? Generalmente a ninguno, aunque todos a la larga entendemos que es lo que más nos ayuda y buscamos precisamente rodearnos de este tipo de personas.

Si bien es importante en los adultos, ni que decir tiene en los niños sobre todo para no caer en lo que es bajo nuestro punto de vista uno de los mayores males en la sociedad actual: la baja tolerancia a la frustración.

Y es que, en un mundo donde se puede acceder a todo con un solo click y donde parece que nada importa (ya que el “no pasa nada” está a la orden del día) falta mucha tolerancia a la frustación. Dicho de otra manera, desde que somos pequeños no vemos límites y entendemos que a cada momento puedo satisfacer mis deseos centrándome en el placer más inmediato. Por ello, el esfuerzo queda a veces en un segundo plano y nos olvidamos la lucha intensa que requiere perseguir nuestros objetivos.

De esta forma entendemos que con cariño y comprensión combinado con confrontación y  una buena dosis de refuerzo positivo (alternado con un correcto establecimiento de normas y límites) podemos conseguir que estos chicos logren el éxito que deben conseguir de cara al potencial que poseen.

No nos olvidemos que un niño con TDAH puede y debe conseguir un desarrollo totalmente normal.

Por último, animaros a los padres (que sois los que siempre mantenéis una lucha incansable) a ayudar a dar el empujón final y completar un curso que sabemos que en muchos casos ha sido bastante complicado.

Nos complace poder seguir viendo como estos chicos salen adelante y esta dura lucha finalmente tiene recompensa. ¡Mucho ánimo!

Equipo de Educ-at

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Oferta de trabajo

DESCRIPCIÓN: Se busca nuevo sistema educativo que sustituya al sistema tradicional operante en la actualidad al encontrarse éste ya desfasado.

REQUISITOS:

– Ser integrador. Tener en cuenta las particularidades de todos los alumnos.

– Master en nuevas técnicas de enseñanza. Tales como aprendizaje cooperativo, implantación de competencias básicas, etc.

– Conocimientos de necesidades educativas (TDAH, dificultades en el aprendizaje, autismo…)

– Habilidades sociales y emocionales. Empatía. Asertividad.

– Conocimiento de las medidas no significativas a adoptar dentro de las aulas.

– Conocimientos de psicología y pedagogía.

– Potenciación de las asignaturas que impulsen la creatividad.

– Disponer de un profesorado cualificado y sensibilizado.

SE OFRECE:

– Puesto de relevancia nacional con posibilidades de promoción a nivel internacional.

– Programa de intercambio con sistema educativo finlandés con el objetivo de adquirir nuevos conocimientos.

– La admiración de familias, alumnos y profesionales.

– Puesto de gran importancia pues impulsa el desarrollo de los alumnos.

– Vacaciones anuales de 3 meses.

– Contrato fijo.

INTERESADOS: Ponerse en contacto con el Ministerio de Educación y Cultura.

Con el paso del tiempo cada vez somos más los profesionales que estamos más seguros en la importancia de un cambio en el paradigma educativo actual. En el sistema tradicional que nos encontramos a día de hoy prevalece la transmisión oral de los conocimientos, el aprendizaje pasivo por parte de los alumnos, la incomprensión acerca de que aprendizaje y emociones están íntimamente relacionados, la concepción de que a mayor carga de trabajo mayor será el interiorización de los contenidos y un largo etcétera que no hace más que negar a la lógica y a la experiencia de todos estos años.

Somos conscientes de que cambiar el sistema educativo es un reto de una complejidad elevada y en el que entran tantos mecanismos administrativos que hacen de ella, una tarea de difícil solución en la actualidad. Pero existen una serie de medidas que mejorarían la calidad del sistema y de la atención en los centros.Nos referimos a invertir en formar al profesorado, en dotarle de mayores y mejores recursos tanto materiales como personales para poder afrontar las demandas y los retos que supone educar a un veintena o treintena de niños (cada uno con sus características personales).

Herramientas y recursos que mejoren la comunicación entre las diferentes «patas» que intervienen en el proceso educativo. Herramientas y recursos que permitan adoptar una serie de medidas dentro del aula y que benefician a todos los niños, no solo a los que presentan alguna dificultad o problemática. En general, herramientas y recursos que permitan al personal docente atender a la diversidad del niño con el único fin de potenciar un crecimiento y un desarrollo escolar, emocional y social adecuado.

Queda camino por recorrer y desde Educ-at seguiremos trabajando en ello, sensibilizando, realizando talleres formativos para el personal docente y realizando campañas y jornadas.

Os dejamos a continuación una noticia relacionada publicada en la revista digital «Comunidad-TDAH».

El sistema educativo tradicional no favorece la atencion a la diversidad- Comunidad-TDAH

Muchas gracias,

Equipo de Educ-at