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No es de extrañar que Septiembre sea de los meses que más aparezca en las canciones, artículos o libros, pues supone un “volver a empezar” que inspira motivación y desidia a partes iguales. Ganas de retomar hábitos, ya que todos sabemos que traen consigo un equilibrio positivo. Pereza por necesitar nuevamente nuestro 100% en el día a día (cuando todavía tenemos la sensación de haber descargado más que cargado las pilas durante el verano).

Sin embargo, parece que “la vuelta al cole” sólo engloba a la esfera académica, y es que preparar el material, hacer partícipe a los pequeños y entrenarlos en “aquello de madrugar” está genial, pero no debemos olvidar otras claves o consejos que nos ayudarán a adaptarnos al margen de libros y agendas.

En primer lugar, el inicio de las clases conlleva una serie de beneficios “per se” que en ocasiones obviamos. Los chicos vuelven a sentir una estructura u organización diarios que, además, comparten con los amigos o compañeros de clase. A pesar de que por momentos se conviertan en “zombies” o no sepan ni cómo se llaman, estos sentimientos de tabula rasa son pasajeros. Estamos seguros de que la primera semana de trabajo tras las vacaciones tampoco nosotros estamos especialmente inspirados.

Nos vamos a servir de esta metáfora para explicar brevemente algunos consejos o tips que seguir durante las próximas semanas:

  1. Qué bien nos sienta llegar a casa y que se preocupen por nosotros, acompañando ese “qué tal” de un abrazo. No escatimemos en muestras de apoyo y cariño, pues en ocasiones las malas contestaciones y nerviosismo típico de los inicios se reducen en gran parte desde la esfera emocional.
  2. Compartir nuestro tiempo con la familia y amigos nos ayuda a sobrellevar la tensión o preocupaciones aumentando nuestro bienestar. Si el viernes cuando salga de clase me quedo un ratito en las pistas jugando, o invito a casa a ese amigo que tenía tantas ganas de ver, seguro que cuando me toque hacer los deberes mi disposición será un poquito mejor. No olvidemos combinar trabajo y ocio, máxime al principio. La adaptación siempre se facilita dosificando los esfuerzos.
  3. Cada curso (así como cada etapa laboral) plantea unos retos diferentes, ya que pone a prueba diversas competencias; desde planificarme u organizarme, hasta empezar a prepararme los exámenes con mayor autonomía. Acordémonos, mi motivación sube si me siento capaz, por lo que recomendamos empezar por retos plausibles y de dificultad media-baja al inicio (revisar mi agenda y terminar las tareas pendientes antes de hacerme esquemas de la teoría que demos).

De todos los sentimientos, pensamientos y preocupaciones que conlleva la vuelta al cole, metamos en el embudo los positivos; nuestro bienestar depende de diversas esferas y la académica siempre debe estar complementada por la familiar, social y emocional. Recuperar el hábito de estudio, adaptarnos a las rutinas y cambiar el chip del verano depende de todos, carguemos las pilas que faltan juntos.

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Todo inicio es un reto. Todo un reto una oportunidad de crecimiento y mejora. Toda oportunidad hay que afrontarla con optimismo y confianza.

¡Feliz vuelta al «cole»!

 

Ana Aso Jiménez

Psicóloga de Educ-at

www.educatdah.com

Potenciando la autonomía

Uno de los objetivos prioritarios en el desarrollo es motivar la capacidad para realizar por nosotros mismos las tareas y actividades que nos corresponden. Indudablemente, la autonomía tiende a ir de la mano de compañías tan deseables como la adaptación a situaciones sociales (mejorando por tanto la competencia de relación con los demás) o el aprendizaje. Sin embargo, más allá de resaltar sus múltiples beneficios, bien sabidos por todos, queremos presentar algún recurso útil y práctico que englobe tanto características formales, como de contenido.

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Es decir, cuando nos planteamos transferir responsabilidad o poder a nuestros hijos, lo hacemos pensamos en su evolución y bienestar, pero también en dejar de ser paulatinamente esa fusión entre loros y policías que emiten recordatorios asegurándose de que llegan a buen puerto.

Esta es una de las primeras premisas que queremos matizar, la autonomía constituye una de las dianas más ambiciosas y “atemporales”, puesto que precisa de ingredientes tales como constancia, paciencia, motivación y dinamismo. Precisamente por eso no podemos exigirnos a nosotros mismos que nuestros hijos pasen de necesitar ayuda para vestirse, a que se prepare la ropa para mañana y se vista sin protestar o volver a su cómoda situación anterior.

Progresión y constancia, si hiciésemos esto sería el equivalente a enseñar a montar en bicicleta sin ruedines (casi ni pasando por triciclo).

Por ello, primer matiz que facilitará que los ingredientes que hemos nombrado se mantengan latentes: ajustemos expectativas, ya que la frustración es mala enemiga en la transferencia de responsabilidad y es probable que nos visite si pretendemos cambios inmediatos.

Por otro lado, si hablamos de objetivo “atemporal”, es porque precisa de una evolución que irremediablemente implicará tiempo. Sin embargo, ese tiempo será mucho más eficaz si ponemos el foco en algunas de las rutinas.

Es decir, en lugar de buscar que se vista solo, desayune, llegue y meriende antes de hacer los deberes, dejando por supuesto todo recogido antes de la ducha, podemos dividir dichos hábitos por periodos. Por ejemplo, centrarnos en las rutinas de tarde: merienda, cambio de ropa, organización pre tareas- estudio, recoger y preparar la mochila para el próximo día. Es útil comenzar por una franja del día y potenciar su desarrollo de manera concreta.

A todos nos han enseñado antes cómo funciona la palanca de cambios, pre-requisito del famoso juego de pies y hemos terminado conduciendo, ¿verdad?

Hasta el momento, chip de la autonomía como aquella evolución que precisa de tiempo, además de dividir las rutinas para aumentar la probabilidad de que esa transferencia se dé con eficacia.

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Como hemos adelantado al inicio, la autonomía favorece un clima de tranquilidad y bienestar por una doble vía; nosotros abandonamos progresivamente el papel de guía externa y ellos, mucho más importante, se sienten capaces y competentes.
Su sentimiento es, de lejos, el ingrediente más relevante de esta receta. Al igual que cuando aprenden a atarse los zapatos se sienten mayores, el hecho de ir cogiendo las riendas de sus diferentes responsabilidades les despierta una sensación de evolución que es la que debemos buscar.

Queremos que sean autónomos para que desaparezcan los miedos, la inseguridad, esas verbalizaciones tan desajustadas con respecto a la realidad “es que si no me ayudas, no voy a poder”. Pueden, por supuesto que pueden y los primeros que debemos creerlo y proyectarlo somos nosotros como padres.

No olvidemos la repercusión de dicha gran capacidad en las emociones, es por ello que nuestro recurso incluye un apartado donde cada niñ@ tenga la oportunidad de plasmar cómo se siente. La expresión y gestión emocional son habilidades transversales que refuerzan en gran medida los ingredientes de nuestra obra de chefs.

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En relación con la introspección, con la capacidad para ver cómo se encuentran ellos mismos, podemos facilitar el análisis de su ejecución introduciendo algunas frases a modo de retroalimentación. No basta con hacer las cosas, con que recojamos y ya, este empoderamiento se beneficiará enormemente si vamos evaluando nuestro día a día y expresamos lo que sentimos.

La autonomía como hemos señalado es un puzle de incontables piezas, por lo que es indispensable que nosotros ayudemos a recopilar el resto.

De hecho, cuanto más bonito sea nuestro puzle, más probabilidad de que nos enganche. De ahí que os presentemos un recurso visual y manipulable que se puede adaptar a todos los intereses (forma de balón, zapatilla de ballet, libro, partitura…) precisando de una motivación y creatividad que sin duda facilitará un aprendizaje más constructivo.

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Como en ningún momento tenemos como finalidad ofrecer pautas que apliquéis como robots, si no reflexionar sobre qué le pido a mi hijo, qué me pido a mí, cómo lo estoy incentivando y si podría haber un plan b que nos ayude a ajustarnos a nuestros objetivos de manera más eficaz, os dejamos el recurso en pos de que os inspire, os sea útil y dediquéis unos minutos a pensar en la siguiente frase:

“Ayúdame a hacerlo por mí mismo”.

Ana Aso

Psicóloga de Educ-at

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www.educatdah.com

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Suspendu – Moment of doubt / Max Sat

Despistes, problemas de memoria, falta de concentración, sensación de intranquilidad interna, respuestas precipitadas…estos son algunos síntomas que acompañan al TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad). Sin embargo, en la vida adulta observamos que en muchas ocasiones pasa desapercibido este nombre y se etiqueta con otros que comparten algunos síntomas.

 

Muchas personas que tienen este problema aun no lo saben. En torno a un 4-5% de personas adultas están afectadas en la población general, pero la mayoría de ellas no tienen el diagnóstico correcto y por ende seguramente tampoco el tratamiento más adecuado. En España sólo hay un 3% de adultos con un diagnóstico de TDAH, ya que muchos de ellos son tratados por problemas asociados. Estos problemas van desde cuadros depresivos (10-30% de los casos), abuso de sustancias (25-50%), síntomas ansiosos (20-25%) o trastornos de personalidad en menor medida (12-28%).

Si echamos la vista atrás, es cierto que el TDAH tradicionalmente se ha considerado un problema infanto-juvenil y se pensaba que se superaba al llegar a la adolescencia o la vida adulta, por lo tanto no se consideraba atender a los adultos por esta problemática. Sin embargo, las investigaciones más actuales han demostrado que el trastorno se mantiene en mayor o menor medida a lo largo de la vida, afectando de manera diferente a la vida de las personas en función de su sintomatología predominante.

PERO ENTONCES… ¿QUÉ MOTIVA A ESTAS PERSONAS A SOLICITAR AYUDA?

Como hemos comentado, muchas veces las personas afectadas solicitan ayuda por presentar síntomas asociados al TDAH que les generan malestar en sus vidas, pero sin duda observamos que en gran medida es el diagnóstico de sus hijos lo que les suscita dudas sobre su propio diagnóstico y les anima a ponerse en manos de un profesional. Cabe señalar que, según los criterios diagnósticos más actuales, la alteración ha tenido que estar presente desde la infancia (antes de los 12 años) y causar un malestar importante en las principales áreas vitales, por ejemplo, a nivel social, familiar, laboral o académicamente.

Es lógico pensar que las áreas afectadas en los adultos son diferentes a las de niños y adolescentes, estando más relacionadas con su estilo de vida actual. Pueden presentar problemas en el trabajo, al tener frecuentes descuidos, desorganización, dificultades de concentración…esto conduce a que tengan menor estabilidad en el empleo. Por otro lado, son también comunes los problemas interpersonales, debidos a la falta de habilidades sociales. Un rasgo importante que les lleva a tener numerosos problemas y muchas veces es el motivo de consulta a los profesionales es la impulsividad que presentan. Esta impulsividad la observamos por ejemplo en el consumo de sustancias, la necesidad de experimentar placer inmediato y la búsqueda de sensaciones es lo que lleva a estas personas a consumir. La conducción temeraria es otro comportamiento habitual, así como los cambios de humor bruscos y los enfados ante el mínimo cambio en el entorno. Todos estos problemas no resultan inocuos para la autoestima de las personas, viéndose ésta seriamente afectada.

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Otra área que resulta bastante alterada en estas personas es la vida en pareja. Según los estudios, las personas con TDAH presentan más relaciones extramaritales y alto grado de estrés parental, por todo ello el número de divorcios y separaciones aumenta considerablemente.

¿EL ADULTO CON TDAH PUEDE TENER UNA VIDA NORMAL?

Por supuesto. La mayor parte de las personas conviven con el problema con total normalidad, teniendo en cuenta sus dificultades y tomando las medidas oportunas para contrarrestarlas. En general, son personas que necesitan más tiempo para concentrarse, se despistan con facilidad, presentan problemas sociales, nerviosismo interior e impulsividad.

Pero muchas veces todo esto genera problemas en la vida diaria y manejar estos síntomas no resulta nada fácil. Por todo ello, resulta fundamental el apoyo profesional para adaptarse a estas dificultades, conocerse mejor y poder sacarse el mejor partido.

«Nunca es tarde. Así el cansancio apremie o la batalla parezca perdida, siempre hay una posibilidad de recomenzar. No te rindas. No claudiques. Pues mientras haya vida, hay espacio para el cambio.»

Sara Olano

Psicóloga de Educ-at

www.educatdah.com

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Buenos días a todos/as,

Nos alegra poder compartir con vosotros este interesante proyecto fruto de la estrecha colaboración entre AAMNDAH Alcobendas y Educ-at Psicólogos. Dicho proyecto se realizará a partir de octubre y lo hemos denominado

«Taller de intervención psicoeducativa para chic@s con TDAH en Educación Secundaria»

El sistema educativo actual y la sintomatología propia del trastorno hacen que, para este tipo de alumnado, la etapa escolar se convierta en un verdadero reto de superación. Los niños y adolescentes con TDAH son capaces. El TDAH no está relacionado con una baja inteligencia, pero el poco aprovechamiento que tienen de las clases así como unas técnicas de estudio ineficaces basadas en la lectura, provocan que todo su potencial quede enmascarado bajo estos dos preceptos.

El objetivo que buscamos es dotar a los “chic@s” y a los “padres” de herramientas y estrategias adaptadas a sus características para que puedan afrontar con confianza todos los posibles obstáculos que se van a ir encontrando durante su etapa escolar.

Este taller se realizará dos tardes al mes durante un tiempo determinado y su duración será de aproximadamente dos horas por día. Durante cada sesión realizaremos una intervención siguiendo la base de Educ-at, entidad psicoeducativa especializa en TDAH y dificultades de aprendizaje, que en la actualidad trabaja con más de 70 familias. Estará destinado a chic@s de secundaria.

La dinámica será la siguiente:

Trabajo competencial. Incidiremos en planificación, responsabilidad, autonomía…

Impartición de técnicas de estudio. Nos separaremos del estudio convencional mediante  lectura que tanto perjudica e intentaremos poder desarrollar un programa de técnicas que ayudan a un procesamiento correcto de la información.

Balance emocional grupal. Con el objetivo de favorecer el reconocimiento y gestión emocional y de aumentar la autoestima.

Intervención familiar donde se podrá poner de manifiesto el trabajo durante la sesión y aportar un feedback de la misma.

Solicitaríamos que los interesados se preinscribieran antes del 10 de junio, talleres@aamndah.com ya que el grupo será limitado.

Una vez que cerremos el plazo se os comunicará la fecha y la hora de la presentación del proyecto que se hará en el local de la asociación donde podréis plantear todo tipo de dudas que os surjan sobre el taller, horarios, precios, duración… de primera mano con dirección de Educ-at y realizar la inscripción.

Agradecemos vuestra colaboración

Muchas gracias y seguimos trabajando

Educ-at Psicólogos y AAMNDAH Alcobendas

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TDAH ETIOLOGIA

El TDAH es un trastorno complejo, con una base neurobiológica pero, a pesar de las múltiples investigaciones al respecto, aun a día de hoy no existe una seguridad 100% objetiva sobre la etiología del TDAH. No obstante, si existe un consenso general entre la comunidad científica de afirmar que el origen y desarrollo del trastorno se debe en gran medida a factores genéticos (70-75%) y el resto (30-25%) a factores ambientales.

Como todo, en referencia a este tema aparecen diversas posturas y opiniones. Estos porcentajes pueden no estar apoyados por igual y siempre habrá profesionales que den una mayor carga a los factores genéticos y otros a los factores ambientales, pero la mayoria coinciden en que el origen del trastorno no se debe a una única causa, siendo necesaria la convergencia de ambos tipos de condicionantes.

Parece que la opción más plausible es la siguiente. Dentro de nuestro ADN se encuentra una serie de genes que codifican la predisposición a desarrollar el trastorno. Al igual que tenemos codificado en nuestro genoma de qué color será nuestra piel, nuestros ojos, nuestro pelo, etc. también lo está nuestra posibilidad de padecer un trastorno o de desarrollar un tipo de variables de personalidad (sin que tengan que ser éstas patológicas). De otro modo actuarían como las semillas de una planta. Es decir, pueden crecer de manera espontánea o bien por la influencia de otras causas. En referencia a la contribución de otras razones, en las plantas sería el agua y el sustrato del suelo y en el caso del TDAH entrarían en juego los factores ambientales.

Si bien, de lo que no queda duda es que, dentro de los factores ambientales, ciertas situaciones durante el embarazo y posterior a él, aumenta el riesgo y la vulnerabilidad a desarrollar el trastorno.  De esta manera nos encontramos que durante el embarazo el tabaquismo, el consumo de alcohol, nacimiento prematuro, el bajo peso al nacer o el estrés y ansiedad materna son factores de riesgo para el desarrollo del trastorno. Parece ser que estudios relativamente recientes, asocian el consumo de paracetamol en esta etapa como otro factor de riesgo, pero aún falta más peso y evidencia científica para su demostración.

Recientemente el pediatra Pedro Javier Rodriguez Hernández, del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, de Santa Cruz de Tenerife, y miembro del grupo de trabajo de TDAH de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (Sepeap), comenta que la exposición ambiental de metales pesados y el consumo de tabaco en la gestación aumentan por un 2,5 el riesgo de que el hijo padezca trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). “Su importancia no solo radica en que el TDAH causa sufrimiento en los niños afectos, sino que también interfiere en el desarrollo social y educacional, y pueden conducir a problemas sociales y psicológicos que duran toda la vida”, comenta Pedro Javier.

Asimismo, una vez el niño haya nacido, los factores ambientales juegan un papel modulador muy importante para el desarrollo del TDAH y el agravamiento de la sintomatología asociada a él. Es decir, el estilo educativo aplicado, el afecto y la estimulación temprana no provocan el origen del trastorno pero si intervienen en la evolución del mismo, pudiendo agravar o disminuir la problemática adjunta al TDAH.

Por eso mismo, desde Educ-at creemos tan importante el trabajo con las familias, enseñando estrategias para su correcto manejo, formándolas en todas las particularidades del trastorno (que son muchas) con el objetivo de que se vean más capaces y confiadas en poder ayudar a su hijo o hija. De igual manera, la perspectiva multidisciplinar coge un factor determinante, siendo esencial la correcta coordinación entre todos los ámbitos y agentes que intervienen con el niño (teniendo un papel FUNDAMENTAL los profesores).

Trabajando de manera conjunta, estableciendo puentes y puntos de entendimiento, estaremos provocando que la influencia asociada a los factores ambientales se vea reducida, lo que favoreceremos el pronóstico en el desarrollo del niño o adolescente y fomentaremos un adecuado crecimiento personal en todos sus áreas (familiar, escolar, social y emocional).

Y para ello lo más necesario es la VOLUNTAD para querer ayudar y aprender de todos nosotros.

Equipo de Educ-at

www.educatdah.com